Con motivo de la convocatoria pública de datos sobre el Plan de Acción de Electrificación que la Comisión Europea está elaborando, CONFEBUS ha remitido sus observaciones subrayando la importancia de que dicho plan contemple la realidad y las necesidades específicas del sector del transporte en autobús, un modo esencial para avanzar hacia una movilidad sostenible, segura y competitivaen Europa.
La Confederación recuerda que la política europea de transporte debe perseguir una movilidad que contribuya a una mejor calidad de vida, mayores niveles de salud y seguridad, menor contaminación atmosférica y acústica, y que genere un impacto económico positivo y beneficios sociales tangibles. En este contexto, el autobús es un actor clave de la movilidad sostenible y de la cohesión territorial, al ser un modo seguro, eficiente, accesible y con unas de las menores emisiones por pasajero-kilómetro.
Un sector comprometido con la descarbonización, pero con grandes desafíos
El sector español del transporte en autobús, formado por 2.700 empresas —la mayoría pymes—, está plenamente comprometido con los objetivos europeos de reducción de emisiones y la transición hacia una economía más verde. Sin embargo, esta transformación presenta importantes dificultades estructurales, tecnológicas y económicas.
La actual normativa europea ya obliga al sector a descarbonizar sus flotas mediante diversas regulaciones, como la Directiva de Vehículos Limpios (UE 2009/33, modificada por la UE 2019/1161), que impone cuotas de vehículos limpios y de emisión cero en la contratación pública. A esto se suman otros marcos normativos, como el Reglamento (UE) 2024/1610 sobre emisiones de CO₂ de vehículos pesados, el nuevo sistema ETS2, el Reglamento de infraestructura para carburantes alternativos (UE 2023/1804) o la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (UE 2022/2464), entre otros.
No obstante, la tecnología de cero emisiones —como los autobuses eléctricos— solo está actualmente disponible para el transporte urbano, quedando sin alternativas viables el resto de los servicios (interurbanos, discrecionales o de largo recorrido). A ello se suma la necesidad de más incentivos y ayudas, ya que estos vehículos resultan entre dos y tres veces más caros que los convencionales, y la inversión necesaria para adaptar talleres, instalaciones y redes de recarga supone una carga especialmente difícil para las pymes.
Asimismo, CONFEBUS advierte que en España los trámites administrativos para la electrificación pueden tardar hasta dos años, lo que retrasa significativamente la implantación de flotas limpias.
Propuestas de CONFEBUS a la Comisión Europea
Por todo ello, la Confederación solicita que el Plan de Acción de Electrificación tenga en cuenta las siguientes prioridades:
• Flexibilizar los límites en materia de ayudas de Estado para permitir captar más fondos destinados a la compra de vehículos limpios.
• Establecer líneas de apoyo específicas y viables que contemplen el sobrecoste real del cambio tecnológico.
• Recomendar a los Estados miembros el uso de incentivos fiscales y financieros positivos para la adopción de tecnologías neutras en carbono, especialmente en el transporte pesado.
• Agilizar los trámites administrativos y el desarrollo de infraestructuras de recarga y abastecimiento de combustibles alternativos.
• Fomentar políticas que impulsen el uso del transporte en autobús, como modo esencial para la descarbonización de la movilidad.
“El autobús es parte de la solución al cambio climático. Por eso, cualquier plan europeo de electrificación debe reconocer su papel clave y ofrecer las condiciones adecuadas para que las empresas puedan avanzar en la transición verde sin poner en riesgo su viabilidad”, recalcan desde CONFEBUS.