El nuevo Gobierno británico recuperará el tope de dos libras por billete para hacer el transporte público más accesible y reforzar el papel del autobús en la movilidad cotidiana.
El nuevo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha anunciado que, a partir del 1 de enero de 2027, el precio de los billetes sencillos de autobús en Inglaterra (fuera de Londres) volverá a estar limitado a 2 libras, una medida que busca aliviar el coste de la vida y facilitar el acceso de millones de ciudadanos al transporte público.
La iniciativa sustituirá al actual límite de 3 libras y estará vigente durante todo 2027. El Gobierno británico estima que los usuarios podrán ahorrar hasta un tercio del precio de algunos trayectos, especialmente en desplazamientos de mayor distancia y en zonas rurales, donde el autobús constituye el principal medio de transporte colectivo. La medida contará con una financiación pública específica de 400 millones de libras.
El Ejecutivo de Burnham ha presentado esta decisión como una de sus primeras medidas para hacer frente al incremento del coste de la vida. “Un transporte asequible es esencial. Nadie debería quedarse atrás por no poder permitirse desplazarse”, afirmó el primer ministro al anunciar la recuperación del tope tarifario.
El autobús, una inversión con retorno social
La decisión del Gobierno británico vuelve a situar al autobús como una política pública prioritaria, no solo desde el punto de vista de la movilidad sostenible, sino también como una herramienta de cohesión social y territorial.
Al reducir el precio de los billetes, el Ejecutivo pretende facilitar el acceso al empleo, la educación, la sanidad y el ocio, al tiempo que impulsa el uso del transporte colectivo y fortalece las redes de autobús tanto en entornos urbanos como rurales. El propio Gobierno británico ha subrayado que mantener tarifas asequibles debe ir acompañado de una financiación estable y de mejoras en la calidad y cobertura de los servicios.
La experiencia británica refuerza una idea compartida por numerosos países europeos, como España: invertir en el autobús no solo mejora la movilidad, sino que constituye una herramienta eficaz para apoyar a las familias, fomentar el uso del transporte público y avanzar hacia una movilidad más sostenible y accesible para todos.