El Curso de Verano CONFEBUS 2026, celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) la semana pasada, concluyó con un amplio consenso sobre la necesidad de reforzar el papel del autobús en las políticas públicas de movilidad. Entre sus principales conclusiones destacan la modernización del mapa concesional con garantías para la viabilidad de los servicios, el reconocimiento del autobús como servicio público esencial, una financiación estable para impulsar la descarbonización y la digitalización, la incorporación del sector a la nueva gobernanza de la movilidad y el reconocimiento del autocar como un aliado imprescindible para un turismo más innovador, accesible y sostenible, consolidando el transporte en autobús como un pilar clave para garantizar el derecho a la movilidad, la cohesión territorial y el desarrollo económico.
1. El nuevo mapa concesional debe fortalecer el transporte en autobús.
La modernización del sistema concesional debe traducirse en un servicio más eficiente, competitivo y adaptado a la realidad territorial, preservando la conectividad de todos los municipios. La transformación del mapa concesional debe sustentarse en un modelo de contratación pública que garantice la sostenibilidad económica de los servicios. Para ello, los pliegos de licitación deben diseñarse con criterios que permitan a los operadores prestar un servicio de calidad, impulsar la innovación, favorecer el empleo y acometer las inversiones necesarias para la descarbonización y la digitalización. Asimismo, resulta imprescindible que los contratos incorporen mecanismos eficaces y objetivos de revisión de precios que reflejen la evolución de los principales costes de explotación, preservando el equilibrio económico-financiero de las concesiones y evitando que circunstancias sobrevenidas comprometan la continuidad y la calidad del servicio público.
2. La movilidad sostenible debe construirse sobre el derecho a la movilidad y la cohesión territorial.
La sostenibilidad solo será efectiva si incorpora criterios de accesibilidad, asequibilidad y equidad territorial. En este contexto, el autobús se consolida como el modo más eficaz para garantizar el derecho a la movilidad, reducir la dependencia del vehículo privado y combatir la pobreza de transporte.
3. Es necesario reforzar la legitimidad social del autobús como servicio público esencial.
El autobús garantiza la igualdad de oportunidades, facilita el acceso a los servicios básicos y contribuye a la cohesión territorial y a la descarbonización. Resulta necesario reforzar su reconocimiento social y visibilizar su aportación al interés general mediante una acción coordinada entre administraciones, operadores y sociedad civil.
4. La nueva gobernanza de la movilidad debe incorporar la experiencia del sector del autobús.
La Ley de Movilidad Sostenible abre una nueva etapa basada en la cooperación entre administraciones, la planificación estratégica y la participación de los distintos agentes implicados. Para que este nuevo modelo responda a las necesidades reales de la sociedad, resulta imprescindible contar con la participación activa del sector del autobús en los órganos e instrumentos de gobernanza previstos por la Ley, aprovechando la experiencia de quienes gestionan diariamente un servicio público esencial.
5. La financiación estable es imprescindible para garantizar la sostenibilidad del autobús.
La transformación del transporte público requiere un sistema de financiación permanente, estable y previsible. El desarrollo del FECMO-FPJ supone una oportunidad para dotar al sector de un marco objetivo y plurianual que facilite la digitalización, la renovación de flotas y la mejora de los servicios.
6. El turismo en autobús debe integrarse en las estrategias de innovación y digitalización.
El desarrollo de los Destinos Turísticos Inteligentes solo será plenamente posible si la movilidad se sitúa en el centro de su estrategia. Un destino verdaderamente inteligente debe ser también un destino accesible, conectado, sostenible y capaz de ofrecer una experiencia de viaje integrada desde el origen hasta el destino. En este contexto, el autocar desempeña un papel esencial como el modo de transporte acerca a los visitantes a todos los rincones y facilita una movilidad eficiente, inclusiva y de bajas emisiones.
7. La gobernanza basada en datos debe mejorar la planificación de los servicios de transporte en autobús.
La transformación digital exige una gestión compartida de los datos entre administraciones y operadores. Una gobernanza basada en criterios comunes permitirá planificar mejor los servicios, optimizar los recursos y ofrecer una movilidad más eficiente y centrada en las necesidades de los ciudadanos.
8. Combatir la pobreza de transporte exige situar al autobús en el centro de las políticas de movilidad.
El autobús es el modo de transporte colectivo de viajeros más capilar, accesible y eficiente para garantizar el derecho a la movilidad. Las redes deben reforzarse y complementarse, cuando sea necesario, con soluciones como el transporte a la demanda para atender las necesidades del medio rural.
9. El Plan Social para el Clima debe reforzar el papel del autobús en la transición energética.
Los recursos del Fondo Social para el Clima y del ETS2 deben contribuir a fortalecer las redes de autobús, impulsar la renovación de flotas, la digitalización y las infraestructuras, y evitar que el incremento de los costes energéticos recaiga sobre los usuarios, garantizando una transición justa y una movilidad asequible.
10. El autobús debe ocupar un lugar central en la estrategia nacional de movilidad.
El curso ha evidenciado el consenso sobre el papel estratégico del autobús para avanzar hacia una movilidad más sostenible, eficiente e inclusiva. Por su capacidad para vertebrar el territorio y garantizar el derecho a la movilidad, debe consolidarse como uno de los pilares de las futuras políticas públicas de transporte.